Sin palabras…

17/05/2009

El recuerdo de una memoria infiel

06/04/2009

Si mal no recuerdo, la historia comienza en el mismísimo minuto que se me ocurre organizar un asado. Parecía una tarde sorprendente, una brisa suave de viento soplaba dejando una temperatura óptima para cenar al aire libre. La tarde estaba llegando a su fin y un par de muchachos aventureros fueron de compra; en solo segundos ya tenían todo cargado. Tan solo antes de llegar, el fuego relucía sus espléndidos colores amarillos que decoraban las grises paredes del asador. Manos a la obra, algunos limpiando la ensalada otros salando la carne y algunos sirviendo de beber. Tal era la sincronización que me hacía recordar al funcionamiento de un reloj a cuerda, en donde cada pieza ejecutaba con firmeza su labor. Fue una tertulia cálida, donde no faltó motivo para festejar y reír. Luego de poner en orden el lugar del festín los muchachos se retiraron dándose furtivos abrazos de despedidas 

La ingenuidad del lector permite caer en la trampa de mi memoria, ¿cómo se les ocurre pensar que un asado va a ser tan sencillo? De ninguna manera sucedió así, es solo una estrategia de evasión para no tener que enfrentar la mismísima realidad. Nunca puede ser tan sencillo si entre los invitados figuran: Juan Carlos, Barni Gómez, El jardinero, Jack el masturbador, Leche y Hannibal Fassi. 

El Jardinero, muchacho fiel (a su olvido), tenía la particularidad ser un gran admirador de la estupidez humana; ponía todo su potencial en admirar al gran Juan Carlos (que lejos de ser Rey de España era un pelotudo). Tal es así que hizo el sacrificio de sentarse a su lado.

Barni, con su astuta disconformidad largaba aullidos de protesta frente a la escasez de su elixir vital: el alcohol. ¿Pero como conformarlos? ¡¡¡Si hay quienes proclaman que las grandes comilonas se hacen tomando agua de la canilla y comiendo arroz seco!!!

En definitiva la cena terminó teniendo tres presupuestos: el económico, el normal y el súper alcohólico. El día de hoy sigo sin entender las operaciones algebraicas que esa noche se hicieron  para calcular los trozos de carne comidos y la bebida impartida.

El jugador más astuto de esa noche fue Jack, quién logro liberarse de los castillos y pañales que lo hacían esclavo en su pronta juventud. ¡¡¡Ahora entiendo porque llegó sin avisar que asistiría!!! Su escape fue un repentino golpe de suerte.

Mientras los minutos de ahogaban en vasos oscuros, el tiempo se camuflaba entre partidas de blackjack. A la obra le faltaba un protagonista: Hannibal Fassi. Su principal característica es comer seres humanos, aunque tiene preferencia por comer prostitutas y travestis. La circunferencia cerebral deja al descubierto su capacidad de almacenar ideas obscenas para luego internarse en algún baño extraño y descargar contra sí, toda la furia instintiva de un animal en celos.

 

Basta… memoria ingrata, ¿quién te permitió expresarte de esa forma? Por más que insistas en que los hechos contados y personajes descriptos sean obra de tu imaginación no opaca cualquier coincidencia con la realidad. ¿Quíen te crees que sos para sembrar la duda en el lector?

Memoria… maldita memoria, ¿quién te crees que sos? Porque tan solo tenés el poder de recordar, ¿te crees con el derecho de entrar en mi cabeza y hostigarme con la vergüenza de un pasado erróneo?

Quizás la mejor forma de olvidar es romper las ataduras del silencio y poder así expresar el sin sentido de los días inacabados. Gracias memoria querida por seguir obrando infielmente, porque el beneficio de la duda me deja sin certezas. No hay mundo más extraño que el mundo de la incertidumbre.


Un giorno por Argentina…

06/04/2009

Como cosa del destino, al sumo pontífice se le dio por extender su reino en una pequeña ciudad al sur de Italia, vaya coincidencia, que en esa ciudad se alojaba el personaje principal de nuestro relato. Luego de inyectarse en sangre un litro del mejor alcohol fue escoltado por la guardia imperial hasta el aeropuerto más cercano. Una nueva travesía le esperaba, poseía la inmensa necesidad de que un Bush no juegue a los soldaditos con un Ben Laden y se les dé por derribar aviones.

Tradicionalmente se lo espera, queriendo festejar la amistad con un asado a punto. Si la memoria no me falla, el punto era que un desconsiderado en el día de su cumpleaños derramó un par de lágrimas al saber que no tenía otra alternativa más que agasajar a sus invitados. Fue un día con fortuna de muchos y desgracia de uno solo, llegaste en la fecha indicada.

Todos sabemos de tu calendario, quizás los Mayas se hayan basado en los astros, pero vos adoptaste el arte culinario. El funcionamiento es muy sencillo: un Kg de grasa corporal por día de residencia en suelo argentino. Las agujas marcaron el peso exacto de tu regreso, apenas 120. Pero nadie duda de tu profunda generosidad: querías darle más trabajo a tus preparadores físicos; dicho sea de paso, Tuco no quedó muy conforme con su labor preparatorio.

Todos acá comprenden tus altos picos de stress y tus madrugadas de trabajo, es por eso que está de más decirte lo bien que hiciste en tomar un avión, viajar 10000 Km para ir a un lugar “de mierda”, renegar con una negra pelotuda, hacer una obra de beneficencia entregando tu billetera y la máquina de foto a un norteamericano delincuente para que vaya a la esquina y lo cambie por paco. ¿Era necesario todo eso? Yo creo que sí, de lo contrario no sería amigo nuestro. Si de amigo hablamos, aprovecho la ocasión para agradecer la holgada remera de los Boston, apenas la recibí pensé que era para mi sobrinito, pero luego de ver la cara desilusionada de quien me la acababa de regalar comprendí que era para mí.

No conforme con sus pesares en tierra extranjera decide probar suerte en sus pagos. Con arrogancia desmedida, viste de cuero y pepes lustrados, conduce un auto decente y regala a sus súbditos monedas de 1 Euro. En tono burlesco y mirada ahogada de Fernet emprende la marcha hacia el campo de batalla. Al principio mostrándose un poco inseguro, pero poco a poco fue llenándose de confianza. Como buen perro de caza, que apunta a sus presas al cazador más hábil de su estirpe, recibió la mejor recompensa. Dicho hábil cazador puso en juego una de sus terribles mañas, susurrándole al oído de una bella mujer: “lo que tiene de alto, lo tiene de tímido”. En gustoso momento, coralmente se escuchó de fondo un graciassssssssssssssssssssss.

Cansado de sus avatares y sus peleas sin derribar al enemigo, no tuvo más opción que tirar a mansalva, sin discriminar edades, género y estado civil. Con escasa puntería decidió poner práctica una nueva estrategia, aprendida de una antigua tradición Azteca: hablar en todos los idiomas posibles (español, portugués, italiano e inglés). No resultó muy efectiva que digamos, me acosté a las 8 de la mañana por esperar a que semejante personaje se convenciera de que no le iba a dar bola, por lo menos hasta que ella cumpla la mayoría de edad.

Así fuero pasando los días, concluyó el día del amigo con grandes festejos. Las malas lenguas comentan que algunos individuos comenzaron a festejar cinco días antes. En definitiva, el tiempo pasó volando, sin darnos cuentas nuestro querido amigo y compañero apodado “el gordo” tenía que volverse a Italia.


Un regalo, mil recuerdos y un chupado

01/06/2008

Toda sensación caribeña me trae el mismo recuerdo, mi memoria me remonta 10 meses atrás, en donde no solo una asado compartido fue el entretenimiento, sino que entre costillas y titiriteos surgieron ideas revolucionarias, mejor dicho TEORIAS fantasticas.

Si tan solo se transcribieran los recuerdos de esa noche, un Borges podría quedar eclipsado detrás de unos libros viejos. Si tan solo ese asado lo hubieses pagado VOS, indisctutiblemente hubiese pasado a la historia. Pero no fue así, no sobro papel en donde escribir, lo usamos todo para abrigar nuestras camperas, evitando así la desgracias de que este maldito invierno nos arrebate la vida.

No quiero adelantarme en sucesos, la historia no arranca así. Fuí citado a las 22 hs en punto, un penetrante viento de invierno me caló el alma en los 10 minutitos que tardaron  en abrirme. Error de mi sana puntualidad es haber confiado esa noche en las torcidas bocas que me conducieron frente aquel tugurio. Como imaginarlo, eso ni pensarlo, ahora me pregunto: ¿Cómo mierda no se te ocurrió decirle a tus padres que organizaste un asado? Será cosa del destino o de la indigna racionalidad secuestrada que el único sitio para albergar nuestros pesares se encontraban en el fondo del patio. Allí, en esa lúgumbre se hiba a desempeñar mismisimos infortunios. Alma desolada y congelada la mia, esperando desesperadamente la llegada de los demás testigos;en lamentos y castigos, minutos muertos y ultrajados se convirtió mi vida, los impuntuales tardaron mas de hora en llegar (gracias lobo).

El “indeseable” luchaba con las llamas del asador, como El Quijote con sus molinos de viento, pero en lugar de un Sancho Panza audaz y fiel, estaba el perro boludo con su aliento impertinente. El hombre que esta solo y espera es sin dudas el titulo de mi desventura. No desesperar frente a los avatáres que nos impone la vida, era la voz de mi conciencia que peleaba corajudamente con mi llanto.

Sacando calculos, creo que Colón nunca se hubiese imaginado tal episodio, de lo contrario no encallaba en América, no la hubiese pensado conquistar. Si le cuento esto a San Martín, antes libertar Argentina, hubiese vuelto a Europa. Es más si Truman (presidente de EEUU en 1945) hubiese sospechado, mandaba a tirar la atómica en Argentina. Si hubiese sacado calculos me quedaba en mi casa leyendo “Las mil y una noche”.

Genialidades si las hay, un golpe de fortuna me llevo a presenciar un antes y despúes en la historia de la humanidad. Ya había escuchado algo de la teoria de la relatividad, la teoría evolucionista y la teoría cuántica, pero nunca “LA TEORÍA DE LA TELA”. Por temer a esplayarme demasiado, dejo en manos de un profesional habilitado y capacitado para que hable del tema.

Quedate tranquilo, no me olvide de vos, siempre estas presente, de una u otra forma apareces. Las campanas marcan la hora exacta para que aparesca el Dr Jekyll y Mr Hyde; en relidad, decir que las campanas marcan la hora exacta es un forma de literalizar lo illiteralizable. Bueno vamos de nuevo: El alcohol y los vicios marcan la hora exacta para que aparesca el Dr Jekyll y Mr Hyde. Con su mirada perdida en el fondo de un vaso y su lengua suelta en busca de un insulto hacia el más preciado de sus hermanos. Jack el destripador para las mujeres y el empleado de lentes frente a una computadora encargado de las crónicas deportivas.

En definitiva dos caras de una misma moneda, dos hermanos infranquebles. Todas las noches la historia se repite, uno con agua otro con vino brindan por la amistad. Dr Kekyll junto Don Quijote y Mr Hyde junto Sancho. Dos caballeros y dos bestias, la doble cara de un relación de amor.